Gaggenau

Un diseñador
con aura.

Sebastian Herkner diseña objetos ligeros pero con un carácter fuerte.

Las formas puras y sensuales a la vez son las señas de identidad de Sebastian Herkner.

Basta con buscar a Sebastian Herkner en la red para encontrar a un hombre joven de semblante serio. Nada más lejos de la realidad. Este diseñador de tan solo 34 años no es precisamente una persona sin sentido del humor. Quizás algo reservado, eso sí, discreto. "Las conversaciones triviales no son mi fuerte", confiesa escuetamente, algo que no parece jugar en su contra en vista del éxito obtenido en un sector que, como sabemos, vive de las redes. Herkner lleva ocho años cosechando éxito tras éxito a un ritmo vertiginoso. "Desde niño tuve muy claro lo que quería hacer." Comenzó su andadura ya durante sus estudios, empezó a relacionarse, a aprovechar cada oportunidad, a exponer sus creaciones en ferias y otros escaparates importantes en el mundo del diseño.

En su simpático estudio situado en un patio trasero de Offenbach trabaja con un equipo de entre tres y cinco personas. A la hora de seleccionarlas el diseñador busca diversidad de escuelas; y es que los diferentes enfoques y aproximaciones que se obtienen de esta manera enriquecen el trabajo en sus proyectos. Se trata, sobre todo, de expresivos muebles y accesorios, de diseños seguros de sí mismos con un aura casi clásica y un carácter fuerte. En sus proyectos la timidez inicial se desvanece. Son la auténtica pasión de Sebastian Herkner. Su punto fuerte. Y durante muchos años, casi su única forma de vida. Tras 14 años se permitió sus primeras minivacaciones: el médico le había llegado a preguntar si vivía en una cueva en vista de su falta de vitamina D. Las playas de Tailandia recargarían sus pilas. "Fue horrible", confiesa Herkner. "Los tres primeros días no tenía ni idea de qué hacer."

Segura de sí misma, atrevida y con un aura muy particular; así es la Bell Table de cristal y latón de Sebastian Herkner.

Sebastian Herkner ha llegado a un punto de inflexión. Los años de duro trabajo y dedicación han merecido la pena. Hoy por hoy está en disposición de poder rechazar pedidos —si hay algo que no tiene claro en la gestión del proyecto o no le convencen las técnicas de producción de una empresa. Y eso tiene un nombre: Sebastian Herkner tiene principios. No se deja embaucar por la gran demanda de sus productos, ni permite que corrompa sus principios. "Por supuesto que me encanta trabajar codo con codo con los héroes de mis tiempos de estudiante", afirma, "pero por encima de todo tengo una responsabilidad como diseñador."

¿Es eso lo que se ve en las imágenes? Sebastian Herkner quiere crear diseño para quienes saben apreciarlo y comprenderlo, y que resulte asequible para ellos. Para él es importante que sus creaciones tengan un componente social. Así, por ejemplo, uno de sus primeros éxitos, la Bell Table, garantiza los puestos de trabajo en una pequeña vidriería alemana gracias a su gran volumen de ventas.

Para Sebastian Herkner se trata de crear, partiendo de su sentido de la responsabilidad y de su rigor, un diseño fascinante y productos de una ligereza única. Ligeros no solo porque el diseñador aborda cada pieza con una insaciable atención a los detalles. "Puedo llegar a tener en mente el diseño de algunos productos medio año antes de dibujar nada." Ligeros también porque le dan a uno la agradable sensación de rodearse de objetos tan bellos como prácticos.

No importa si se trata de objetos pequeños o grandes: todo lo que diseña imprime carácter.

Despierta un gran interés su interpretación de "Das Haus – Interiors on Stage" en imm Cologne, la próxima feria del mueble de Colonia. Nunca habían tenido allí un "Guest of Honour" tan joven, y eso es naturalmente un acicate para este genio. Su concepto es cien por cien Herkner: tras los últimos acontecimientos políticos, el diseñador quiere mostrar un signo de apertura. "No habrá paredes rígidas. Será muy colorido, muy sensual, muy personal." Presentará diez productos nuevos. Sillas, una cama, alfombras. La visita a la feria no solo será un regalo para la vista, también será una experiencia culinaria. Porque Herkner también va a cocinar. Junto con algunos de sus compañeros diseñadores. "Es mucho mejor que las conversaciones triviales." Ahora sí se dibuja una sonrisa irónica en su rostro.

Texto: Rahel Ueding

Fotografías: Evelyn Dragan, Studio Sebastian Herkner

www.sebastianherkner.com

Muchos de los muebles que Herkner diseña en su estudio de Offenbach son ya casi clásicos, pero de una ligereza moderna.

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