Gaggenau

El jardinero
del universo.

Charles Jencks rediseña el paisaje para hacernos pensar en el lugar que
ocupa la humanidad en el gran orden de las cosas e imaginar un mundo mejor.

Charles Jencks en el Jardín de la especulación cósmica de Portrack.

A primera vista, es como cualquier otra casa del acaudalado barrio londinense de Holland Park. Pero, entonces, te fijas en las ventanas del piso superior, que son como ojos abiertos con una expresión de sorpresa. Esta imagen te prepara para lo que te espera dentro. La casa, construida en 1840 y actualmente "un destacado monumento postmodernista" y un "máximo exponente de la arquitectura simbolista", rezuma simbolismo, desde el vestíbulo de entrada, un "Óvalo cósmico" panelado, hasta las ventanas traseras que pueden interpretarse alternativamente como un hombre, una mujer, un perro, el sol y la luna. Las ideas, explica Charles Jencks, su propietario, se derivan del cosmos: los planetas, el sistema solar y las estaciones.

A Jencks, arquitecto, historiador de arquitectura, paisajista y autor de textos de enorme influencia sobre el modernismo y el postmodernismo, le preocupa nada menos que "la arquitectura del universo". Más concretamente, le interesa la forma en la que se construye el mundo físico, en todo su conjunto, desde los átomos y el ADN hasta los planetas, las estrellas y las galaxias. Incluido el lugar que ocupa la humanidad en él.

Jencks refleja esta cosmología en su casa escocesa de Portrack, Dumfries, en el Jardín de la especulación cósmica. Es un lugar extraordinario. Iniciado en 1989, el terreno de 30 acres cuestiona las leyes fundamentales de la naturaleza. Un ejemplo es la Cascada del universo. Se trata de una hilera de cascadas escalonadas que brota de la terraza de la parte posterior de la casa y traza la historia a lo largo de 15 000 millones de años del universo. Más adelante, un puente curvado describe la cola de un cometa. Una zona alicatada con chapas de acero y recuadros de césped reproduce la gravedad devoradora de un agujero negro. Lagos y accidentes geográficos ilustran los fractales matemáticos. Incluso la cumbrera del techo del invernadero elaborada en chapa metálica representa ecuaciones de física. La idea de base, explica Jencks, es crear un microcosmos del universo, una experiencia de la naturaleza en su nivel más profundo y sensual. No se trata simplemente de paisajismo al uso.

La reacción de los visitantes oscila desde "raro" hasta "maravilloso", dice Jencks. "Pero la gran mayoría entiende que el jardín forma parte de una larga tradición histórica. Los jardines zen japoneses, los jardines del paraíso persas y los jardines renacentistas ingleses y franceses han representado la historia del cosmos como se entendía en su momento". Para Jencks, los jardines europeos actuales tienden a ser combinaciones armoniosas de flores y follaje, desprovistos de toda alegoría o metáfora. Pero Jencks cree que todo —la arquitectura, el arte y la jardinería— debe orientarse al contenido.

El Jardín del ADN, parte del Jardín de la especulación cósmica.

"Todo debería tener algo que decir, más allá de agradar o resultar simplemente sensacional. Debería hacernos parar y pensar, no solo sobre el ahora y el más allá, sino también sobre el lugar que ocupamos en el gran orden de las cosas". Los jardines, añade, son también una forma de autobiografía. "Revelan los momentos más felices y las tragedias, y dicen mucho de nosotros".

¿Puede el hombre conquistar la naturaleza? "Nunca", dice Jencks. "Pero todos somos románticos y a través de los jardines podemos imaginar un mundo mejor". En Portrack House trabajan dos jardineros a tiempo completo y uno a tiempo parcial, a los que se unen ayudantes según las estaciones. ¿Trabaja él también en los jardines? "Por supuesto. Pero no en tareas duras porque entonces no puedes pensar".

Cuadro de "Crawick Multiverse", un proyecto que aprovecha el paisajismo para transformar una antigua mina de carbón a cielo abierto.

Nacido en 1939 en Baltimore, Jencks estudió arquitectura en Harvard, donde rechazó la ortodoxia de Gropius imperante en aquel momento y planteó la creencia de que menos no es más, sino que más es diferente. "El problema con la arquitectura fue el colapso de la religión y la pérdida de interés por los edificios públicos que pueden mejorar nuestros valores humanos", explica. "Es lo que yo llamo la crisis del significado, que me llevó a interesarme por la cosmología".

Jencks se trasladó a Londres en 1965, donde enseñó en la asociación de arquitectura y diseñó edificios en colaboración con otros arquitectos. Fue en esta asociación donde conoció a su difunta esposa Maggie Keswick, una experta en el arte de los jardines chinos y el geomanticismo. Cuando Keswick le pidió que diseñara su casa y jardín familiar en Escocia, Jencks se pasó al paisajismo. "Todo empezó con la excavación de un pantano para crear una zona de baño para nuestros dos hijos", apunta. "La tierra excavada me proporcionó una oportunidad no solo para perfilar el paisaje de la propiedad, sino también para inventar una nueva gramática del paisajismo".

Cuando su mujer enfermó de cáncer (murió en 1995), la pareja fundó los conocidos "Maggie’s Centres", que ofrecen ayuda gratuita a cualquier persona afectada por esta enfermedad. En su memoria contrató a algunos de los arquitectos y paisajistas más importantes del mundo para crear los centros, entre otros Frank Gehry, Zaha Hadid y Rem Kohlhaas. Es un programa que ha mantenido en su honor.

Vista norte-sur de Crawick Multiverse desde el anfiteatro.

Jencks nunca ha dejado de intentar entender el universo a través de sus jardines. También diseñó la explanada de césped situada delante de la Galería Nacional de Arte Moderno de Escocia en Edimburgo, una serie de montículos y estanques con formas escalonadas inspiradas en la teoría del caos y, según sus propias palabras, en "la forma en la que la naturaleza se organiza". En la actualidad trabaja en "Crawick Multiverse", un importante proyecto de arte y renaturalización en Dumfries & Galloway que utiliza el paisajismo para transformar una antigua mina de carbón a cielo abierto. Financiado a título privado por el Duke de Buccleuch, se trata de un proyecto continuo que se puso en marcha en 2010 y, desde entonces, se centra en un tema anual sobre eventos cósmicos. "El de este año es Laniakea. Es una palabra hawaiana que significa "cielo inconmensurable". Laniakea es el superconjunto de galaxias en las que se incluye la Vía Láctea y otras 100 000 próximas". Jencks, el hombre que dedica su vida y trabajo a los misterios de nuestra existencia, sonríe de repente. "Le voy a contar algo que me hace gracia", dice.

"

He sido capaz de demostrar recientemente, con argumentación, que Dios es una mujer".

Josephine Grever

www.charlesjencks.com

El "Maggie's Centre" de Dundee, que lleva el nombre de la difunta esposa de Charles Jencks y que fue diseñado por Frank Gehry, ofrece ayuda gratuita a cualquier persona enferma de cáncer.

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