Gaggenau

Resurgida
de las ruinas

De una granja histórica medio en ruinas
ha surgido un edificio vanguardista,
con una casa dentro de la casa.

Si existe una conexión natural entre autenticidad y vanguardia en la construcción, esa conexión se llama Peter Haimerl. El arquitecto, residente en Múnich, se crio en un entorno rural y ha transformado numerosas granjas en arte conceptual habitable utilizando hormigón visto. Un ejemplo es Cilli, la galardonada casa de fin de semana de su propiedad construida en 2008 y situada en el Parque Nacional de la Selva Bávara. Y en 2014, Haimerl puso en el mapa arquitectónico del siglo XXI a la pequeña localidad de Blaibach, situada en el Alto Palatinado, con un edificio para conciertos de granito y hormigón que ha despertado una gran admiración.

Con esta trayectoria, Haimerl demostró ser la persona adecuada para dar brillo y una nueva vida a una granja de zapateros construida alrededor de 1750, el edificio más antiguo del centro de Riem, una localidad próxima a Múnich. El cliente: Stefan Höglmaier, jefe de la inmobiliaria Euroboden, que trabaja frecuentemente con renombrados arquitectos como David Chipperfield, David Adjaye o Raumstation Architekten para realizar sus proyectos residenciales.

Para el futuro del viejo complejo de Riem, abandonado y declarado patrimonio histórico, formado por una granja y el establo adjunto, ambos se guiaron por una idea aparentemente sencilla: de ahí surgirían dos casas "adosadas" de aproximadamente 150 metros cuadrados pensadas para alquilar a familias.

Ornamentos, tarimas y proporciones: Haimerl y Höglmaier salvaron todo lo que se podía salvar. En las paredes y las vigas de soporte dejaron algunas capas de pintura que tenían dos siglos de antigüedad. Se dio a las fachadas un enlucido de cal como era habitual en aquella época, no demasiado homogéneo pero tampoco demasiado basto. Se restauró el relieve de la virgen que estaba encima de la puerta de entrada. Los suelos originales de abeto blanco de las habitaciones se conservaron sin tratar en algunos lugares. Se añadieron nuevas escaleras, bancos, puertas y muebles empotrados de madera de abeto.

Haimerl realizó la división necesaria para las dos viviendas con enorme valentía: con la parte que aún estaba intacta construyó un dúplex. Pero con un sofisticado baño de hormigón, un tragaluz y un salón "flotante" con chimenea y cocina. Allí donde ya no quedaba nadael arquitecto introdujo un cubo de hormigón con una inclinación de 45 grados e invisible desde el exterior, que alberga ahora la segunda vivienda, llena de esquinas y cantos.

En la granja de Múnich un concepto vanguardista se ha convertido en una realidad llena de fantasía.

Como un vanguardista domador de espacios, Haimerl experimentó en el cubo de hormigón con formas prismáticas radicales e hizo de él un espacio vital en varios niveles acentuado por efectos lumínicos. Allí uno no siente ya que está en una granja, sino más bien en el escenario de un concierto de Depeche Mode. Los niveles escalonados dan sensación de amplitud y crean un efecto espacial teatral. A la cocina de acero que ocupa el espacio central en forma de plataforma Haimerl la llama "Schwarzkuchl", término alemán utilizado para referirse a las cocinas en las que se cocinaba en la lumbre del hogar. De hecho produce el efecto de una cueva negra, igual que los espacios para ahumar que había tradicionalmente delante de las granjas.

En esta antigua nueva construcción uno puede pillarse los dedos o golpearse la cabeza por todas partes. Haimerl es una especie de cronista de la construcción que no quiere ocultar la parte dura de la vida en el campo. Y por otro lado, quien inventa geometrías tan complicadas es un amante de la estética. El fieltro punzonado y moteado pegado en la pared tiene una belleza minimalista y al mismo tiempo resulta muy práctico para la acústica y ofrece una protección inmejorable de las aristas.

Con todo, en esta vivienda tan actual sigue habiendo un vínculo con la vida de los campesinos. "Nuestros proyectos conllevan siempre un tratamiento histórico de la materia", apunta Haimerl. "Buscamos la historia perdida en canciones, textos y arte. Esto es muy importante para mí". Un reportaje fotográfico realizado durante las obras con la ayuda de un caballo de carne y hueso y una pequeña edición cuentan, basándose en una crónica, la historia de los "granjeros zapateros": en 1830 la familia Demmel solo obtuvo ocho jornadas, por lo que se vio obligada a aumentar sus ingresos como zapateros del pueblo. El último Demmel granjero se convirtió en 1968 en propietario de un establo con 15 caballos de carreras tras la ampliación del aeropuerto Múnich Riem.

Un proyecto extraordinario a cargo de dos personas extraordinarias: el desarrollador de proyectos Stefan Höglmaier y el arquitecto Peter Haimerl han dado una brillante nueva vida a la antigua casa.

Otra reminiscencia: alrededor de la casa no hay mucho espacio, junto al acceso de losas de hormigón hay un poco de césped detrás del antiguo granero. Ahora crecen allí dos pequeños perales que simbolizan el matrimonio de granjeros-zapateros.

De esta forma Haimerl ha resuelto también un problema personal. "Me molestaba que los nuevos propietarios instalaran inmediatamente una valla alrededor de antiguas granjas", dice, mirando con un guiño el sol de comienzos de otoño. ¿Por qué? "¡Porque delante de una auténtica granja bávara no tiene que haber una valla, sino un montón de estiércol! Siempre". Naturalmente esto lo sabe muy bien Haimerl, como hijo de agricultores que es. Y como se encuentra igual de cómodo en una granja que en la arquitectura contemporánea, ahora nos muestra delante de la antigua granja de Riem recién reconstruida su reluciente "montón de estiércol" de alta tecnología: una gran caja prodigiosa con múltiples posibilidades de apertura delante de la entrada. Funciona como lugar para depositar los cubos de basura, como caseta para guardar bicicletas y aperos del jardín y como “casa de verano” con techo corredizo. Además, la sencilla y elegante caja de madera resulta muy práctica para proteger la casa de las miradas de los curiosos. Exactamente lo mismo que hacía antes el montón de estiércol.

Texto: Alexander Hosch

Fotos: Euroboden

www.euroboden.com

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